Acabo de asistir a un acontecimiento que, antes de terminar de secarme las lágrimas, he querido retratar en un texto.
Como he estado toda la tarde tocándome el ombligo y tenía cargo de conciencia, me acababa de poner a estudiar comunicación escrita, pero unos continuos petardeos en el exterior me alertaron de que algo extraño estaba sucediendo ¿un atentado? ¿una demolición? Cogí mi cazadora y el bocadillo de lomo que nos habían dado de cenar en la residencia (como este puente nos hemos quedado cuatro gatos mal contados, ni siquiera se molestaron en procurarnos una cena en condiciones...), bajé las escaleras de tres en tres y al llegar fuera una neblina de humo entumecía la visibilidad y escocía los ojos. Seguí la estela del ruido, de la música y del humo con sabor a pólvora por el río, que me condujo a un puente donde todas las mañanas un señor amable me regala el 20 minutos. Suele ser un lugar muy transitado, pero hoy estaba atestado de gente, todos al borde de la barandilla ¿un suicidio colectivo? Empujé a varias personas para lograrme un sitio entre la muchedumbre, y constaté perplejo que tanta parafernalia era por la inauguración de un monumento en mitad del río a “la sardina”. Nunca he entendido bien eso de “la sardina”, cuando me explicaron eso del entierro de la sardina lo consideré simplemente un motivo para ponerse ciego; además, no se la entierra, se la incinera...
Pues cuando llegué, cuatro señores colgaban de una grúa con una sábana en la mano, supuse que acababan de descubrir “la sardina” a sus fans. Y digo fans porque justo en ese instante, un señor gordo y bajito gritó al lado de mi oreja “¡Viva la sardina!”, y el resto de asistentes vocearon al unísono un contundente “¡VIVA!”. Entonces una lluvia de colores que iba de abajo arriba bañó el cielo. Los fuegos artificiales danzaban en la noche con intermitentes estruendos que le iluminaban la cara a niños, adultos, ancianos y murcianos en general. Mi corazón también prendió en ese momento con el espíritu de “la sardina”, juro por Dios, la Virgen, San José, los reyes magos, el buey y la mula que jamás he visto semejante espectáculo pirotécnico. Allí, con mi bocadillo de lomo en la mano y soñando compartir este momento abrazando a la chica con la que últimamente me beso, me di cuenta de que una vida sin ilusiones no es una propiamente una vida, porque la ilusión es lo que mantiene viva a una persona.¡¡¡VIVA LA SARDINA Y LOS MURCIANOS!!!
sábado 28 de abril de 2007
martes 17 de abril de 2007
Matar al tiempo y al espacio
Ayer, a pesar de mi palpable indiferencia por la estética, me puse un piercing en la parte superior de la oreja izquierda. ¿Por qué? Pues el motivo no lo tengo del todo claro, simplemente necesitaba actualizarme. Antes de ayer llegué de Almería bastante descontento con algunos trazos en el boceto de mi identidad, y es esperanzador, a la vez que absurdo, pensar que una grapa en el oído suponga alguna modificación en la puta y ordinaria realidad.
Esta mañana, un individuo de traje en rojo, me ha regalado (como casi todas las mañanas) el 20 minutos, muy amable. En la portada, 32 estudiantes muertos en una universidad de Estados Unidos compartían espacio con “los más guapos de la tele” o “el manual del buen terrícola”. Me ha sorprendido mucho la noticia de los estudiantes, al parecer, un psicópata se levantó a las 7 de la mañana y se lió a tiros con los alumnos mas madrugadores ¿¿Por qué?? Supongo que intentando darle un giro a su vida… Al final el asesino ha muerto. A veces hay que sonreírle a la vida en lugar de hacerle ascos, esta es una opción; otra es ponerse un piercing.
Esta mañana, un individuo de traje en rojo, me ha regalado (como casi todas las mañanas) el 20 minutos, muy amable. En la portada, 32 estudiantes muertos en una universidad de Estados Unidos compartían espacio con “los más guapos de la tele” o “el manual del buen terrícola”. Me ha sorprendido mucho la noticia de los estudiantes, al parecer, un psicópata se levantó a las 7 de la mañana y se lió a tiros con los alumnos mas madrugadores ¿¿Por qué?? Supongo que intentando darle un giro a su vida… Al final el asesino ha muerto. A veces hay que sonreírle a la vida en lugar de hacerle ascos, esta es una opción; otra es ponerse un piercing.
sábado 7 de abril de 2007
¡CUIDADO! ¡es contagioso!
Ayer, por la tarde, jugando a la Play2 mientras nos echábamos unas cervecitas, comentábamos en profundidad la filosofía de Nietzsche. Tras convencernos de que el altruismo es una quimera, mi amigo Sergio me preguntó “¿qué es el amor?”, y a falta de argumentos, respondí con desidia que esa pregunta es muy relativa, pues hay varios tipos de amor: la amistad, el amor carnal, la pareja, el amor a la familia… Pero después de pensarlo un momento, alegué decidido que el amor es el ingrediente que da sentido a la vida. Le estuve dando vueltas a esa pregunta durante el resto del día y no encontré mejor definición.
Por la noche, el grupo de mi amigo Javi Robles daba un concierto en un pub de la plaza de toros y fui a verlo. Este hombre es un apasionado de la música rock, desde hace años siente un amor infinito por tocar la guitarra, y eso en el concierto se reflejó nítidamente en su rostro. Sí, era felicidad… ¿Y yo? ¿Por qué me sentía feliz? Hoy, mañana de ayer, pienso que yo era feliz porque él es mi amigo, y él estaba feliz ¿Existe entonces el altruismo?
Da igual... ¡¡VIVA LA AMISTAD!! un abrazo tio.
Por la noche, el grupo de mi amigo Javi Robles daba un concierto en un pub de la plaza de toros y fui a verlo. Este hombre es un apasionado de la música rock, desde hace años siente un amor infinito por tocar la guitarra, y eso en el concierto se reflejó nítidamente en su rostro. Sí, era felicidad… ¿Y yo? ¿Por qué me sentía feliz? Hoy, mañana de ayer, pienso que yo era feliz porque él es mi amigo, y él estaba feliz ¿Existe entonces el altruismo?
Da igual... ¡¡VIVA LA AMISTAD!! un abrazo tio.
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