El mamut chiquitito

domingo 25 de marzo de 2007

Existir cambiando es no existir

Comenzar diciendo que echo de menos al ratoncito Pérez, la cigüeña que me trajo al mundo, los Reyes Magos y compañía sería un mal principio para vocear que, en alguna parte de mi tránsito vital, me olvidé la ilusión por lo nimio; tal vez la escondí bajao la cama, envuelta en papel higiénico para que no se derrame, cuando aún conservaba aquella mente ingenua antes de entrar en la dinámica de adulto, mente de la que ya no queda más que una desfigurada huella.
Sangre seca con hedor temporero se ha hecho costra tras pellizcarme la conciencia, y respirando por las heridas del adiós, el niño inocente y travieso dejó paso a un proyecto inacabado de hombre; esa sombra tormentosa de sentirse a medias, desgarra mi carne cuando tengo tiempo de preguntarme quién soy. Entonces el aliento del niño difunto se aparece como espectro del pasado, infundiendo al presente algo de aquella ilusión que en su día saboreó este cuerpo.El resto… no tiene mucho sentido: amores, amigos, desengaños, enemigos, esperanza, soledad, alegrías y penas, poco más. Monotonía en las etapas de la vida que hay que ir superando con el viento en contra o a favor.