Algunos individuos pueden esforzarse en tomar conciencia de que el fin justifica los medios, y son perfectamente libres de hacerlo. Otra cosa bien distinta es llevar ese pensamiento a la práctica, y con más motivo si tanto el fin como los medios son ilícitos y amorales.
Es evidente que el terrorismo es algo malo. Pero, si esos individuos mencionados consideran que está justificado en una buena causa, puede ese razonamiento inducir a la idea de que un fin bueno justifica sus malas acciones. Lo cierto es que, una vez realizados los hechos, no cabe otra salida mas que argumentar firmemente que el fin perseguido lo merece.
Por otra parte, si el gobierno pretende no dar lugar a ese fin citado, no debería intentar negociación alguna, ya que, de lograrla, los medios utilizados no quedarían respaldados ni abogados por la finalidad con la que estos se cometieron. Por ello, las únicas salidas para acabar con el terrorismo, si se sigue este razonamiento, sería, por una parte, conceder al terrorismo lo que este exija accediendo a todo lo que sus componentes reclamen, pues no hay sitio entonces para medios indecentes por su parte. O bien, por otra parte, endurecer las penas y luchar con todo el poder que la situación requiere, obligando al terrorismo a dejar los medios y el fin (causante de los medios).Tras un año de negociaciones y a dos meses y medio del atentado de barajas, el peso de tres cadáveres empieza a tornar contraproducente el primer maquiavélico planteamiento.
sábado 24 de marzo de 2007
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